Cerámica y porcelana

Meissen, Sèvres y las marcas que mienten: el catálogo de trampas de la porcelana europea

Par de jarrones de Sèvres del siglo XIX con decoración pintada y montura dorada

Hay una regla que ahorra mucho dinero: la marca es el último dato que hay que mirar, no el primero. Las espadas cruzadas de Meissen y la doble L entrelazada de Sèvres son, probablemente, las dos marcas más copiadas de la historia de las artes decorativas, y se copiaron ya en el siglo XIX, con talento y con medios.

Por qué se copiaron tanto

Porque funcionaban. Meissen fue la primera manufactura europea de porcelana dura y su marca era garantía de calidad en toda Europa; Sèvres era la porcelana de la corte francesa. Cuando decenas de fábricas de Turingia, Bohemia, París o Limoges empezaron a producir piezas de estilo similar, marcar con algo parecido a las espadas o a la doble L era una forma barata de subir el precio. A veces con variantes legales, a veces directamente con la marca ajena.

Lo que sí distingue una pieza buena

La pasta: mírala en el borde del pie sin esmaltar, al contraluz. La porcelana dura de buena manufactura es blanca, compacta, traslucida y de grano finísimo. El esmalte: sin picaduras, sin puntos negros de horno, sin ondulaciones. El moldeado: en las figuras de calidad los dedos, los encajes y las flores aplicadas están resueltos con nitidez, y cada elemento aplicado se hizo a mano y se ve pequeñas huellas de la herramienta. La pintura: las carnaciones, las flores y los paisajes de manufactura buena tienen pincelada suelta y segura; las copias suelen ser duras, con contornos marcados y colores planos.

La decoración añadida después

Es la trampa más rentable y la menos conocida: piezas blancas auténticas, de fábrica y de época, decoradas décadas después por talleres ajenos para venderlas más caras. Se detecta porque el esmalte de la decoración queda por encima y con brillo distinto, porque los colores se salen de los límites previstos por el molde, y porque el dorado aplicado tardíamente es más delgado y se raya con la uña. En el mercado inglés hay un término para esto, y una pieza así vale una fracción de la decorada en fábrica.

Cómo se lee una marca con cabeza

Las marcas cambiaron muchas veces y esos cambios están publicados. Una marca tiene que ser coherente con el tipo de pasta, con el modelo, con la decoración y con el sistema de numeración de la fábrica en esa fecha. Cuando la marca dice 1750 y el modelo se creó en 1880, la marca está mintiendo. Y cuidado con las marcas tachadas: en algunas manufacturas indicaban piezas de segunda o desechos vendidos en blanco, que luego se decoraron fuera.

Preguntas rápidas

¿Entonces una pieza sin marca vale menos? No necesariamente. Mucha porcelana excelente del XVIII no está marcada, y se atribuye por pasta, modelo y decoración.

¿Sirve la luz ultravioleta? Ayuda a ver restauraciones, repintes y pegados, que suelen fluorescer distinto. No identifica manufacturas.

¿Merece la pena tasar una figura de porcelana? Si la atribución cambia el precio de dos cifras a cuatro, sí. Ese es justo el caso de Meissen y Sèvres.

Tenemos porcelana europea y oriental documentada en el catálogo, y el servicio de peritaje incluye el estudio de marcas y decoración.

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