No son sinónimos. Una valoración es una estimación orientativa de precio, rápida, verbal o por correo, y sin efectos frente a terceros. Una tasación es un informe escrito y firmado que atribuye un valor concreto a una pieza para un fin declarado: un seguro, una herencia, un reparto, una venta. Un peritaje responde a otra pregunta distinta: qué es el objeto, de cuándo es, de dónde viene y si es lo que parece. Los tres cuestan cosas diferentes porque implican trabajo, responsabilidad y documentos diferentes.
Valoración: la estimación orientativa
La valoración contesta a una sola pregunta: ¿cuánto puede valer esto, aproximadamente? Se hace con fotografías, medidas y los datos que el propietario pueda aportar. A veces basta con eso para decidir si merece la pena seguir adelante.
Es el primer paso natural cuando alguien no sabe si tiene entre manos una pieza de mercado o un objeto de valor puramente sentimental. Suele darse como una horquilla, no como una cifra cerrada, y no debería presentarse nunca como documento oficial.
- Se entrega como rango de precios, no como valor único.
- No lleva firma con responsabilidad profesional ni sello.
- No sirve para una aseguradora, un juzgado ni una administración.
- Es lo más barato: muchas casas la ofrecen gratis o a coste simbólico.
Tasación: el informe con una cifra y una finalidad
La tasación es un documento. Describe la pieza, la sitúa, justifica el criterio empleado y termina en un valor. Lo importante —y lo que más se ignora— es que ese valor depende de para qué se pide.
Una misma pieza puede tener un valor de reposición alto para una póliza de seguro y un valor de liquidación mucho más bajo si hay que venderla en tres semanas. No es contradicción: son preguntas distintas. Por eso una tasación seria indica siempre la finalidad y la fecha.
Qué debe contener una tasación bien hecha
- Identificación y descripción física: materiales, técnica, medidas, marcas, inscripciones.
- Estado de conservación, con las restauraciones y faltas que se hayan detectado.
- Datación y atribución, con el grado de certeza expresado con honestidad.
- Fotografías de conjunto y de detalle.
- Tipo de valor aplicado y método de cálculo.
- Fecha, datos del tasador y firma.
Una tasación sin fecha no vale nada: el mercado se mueve. Y una tasación que no dice qué tipo de valor está usando es, sencillamente, una cifra suelta.
Peritaje: qué es realmente la pieza
El peritaje es trabajo de identificación y autentificación. No busca un precio, busca la verdad del objeto: si esa tabla es del siglo XVI o una copia del XIX, si ese plato es Kangxi o una imitación posterior, si esa talla conserva su policromía original o está repintada.
Aquí entran el examen directo, la comparación con obras documentadas, la lectura de marcas y, cuando el caso lo pide, análisis técnicos: luz ultravioleta, radiografía, estudio de soportes y pigmentos. Un plato de porcelana azul y blanca del periodo Kangxi y su imitación decimonónica pueden parecerse mucho en una fotografía y separarse claramente en mano.
El peritaje es el servicio más caro de los tres, porque exige más horas, más especialización y, a menudo, laboratorio. También es el que más puede cambiar el destino de una pieza.
Cómo saber cuál necesitas
- Solo quieres una idea antes de decidir nada: valoración.
- Vas a asegurar una pieza o una colección: tasación a valor de reposición.
- Hay una herencia o un reparto entre varias personas: tasación a valor de mercado, con informe escrito.
- Vas a vender y quieres fijar precio o reserva: tasación orientada a venta.
- Dudas de la autoría o la antigüedad: peritaje.
- Compraste algo y sospechas que no es lo que te dijeron: peritaje, y cuanto antes mejor.
Por qué no cuestan lo mismo
El precio no depende del valor de la pieza, sino del trabajo que exige. Los honorarios suelen calcularse por pieza, por lote o por horas de estudio, y se encarecen cuando hay desplazamiento, cuando hay que consultar archivos o cuando se necesitan pruebas técnicas.
Desconfía de dos cosas. De quien cobra un porcentaje del valor que él mismo va a fijar, porque el incentivo está torcido. Y de quien tasa y compra en el mismo acto sin decirlo: son dos papeles que conviene separar, o al menos declarar por escrito.
Conviene también pedir presupuesto cerrado antes de empezar y preguntar qué pasa si el estudio concluye que la pieza no es lo que se esperaba. Un informe que dice «no es de quien se creía» es un informe útil, y se paga igual.
Preguntas frecuentes
¿Una valoración por fotografías tiene validez?
Tiene valor orientativo, no probatorio. Sirve para decidir si merece la pena estudiar la pieza en profundidad, pero ninguna aseguradora, notaría o administración la aceptará como tasación. Para eso hace falta un informe escrito, firmado, fechado y basado en examen directo del objeto.
¿Cada cuánto hay que actualizar una tasación?
Depende del uso. Para seguros, lo habitual es revisarla cada pocos años, porque los costes de reposición cambian. Para una venta o un reparto, la cifra debe ser reciente: una tasación de hace una década describe un mercado que ya no existe y puede perjudicar a quien la presenta.
¿El certificado de autenticidad es lo mismo que un peritaje?
No. El peritaje es el estudio; el certificado es, como mucho, su conclusión resumida. Un certificado sin informe detrás, sin autor identificable y sin argumentos verificables aporta poco. Lo que sostiene una atribución es el razonamiento, no el papel timbrado que la acompaña.
En Velvet Art Antiques tasamos y documentamos piezas de arte y antigüedades, y decimos con claridad qué tipo de informe necesita cada caso antes de empezar. Puedes ver cómo trabajamos en la página de tasaciones, echar un vistazo al catálogo o escribirnos a info@velvetart.es o por WhatsApp al +34 618 227 683.

















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