



Abanico Chino de Laca Dorada | Escena de las “Cien Caras” | Dinastía Qing, 1830–1839
Abanico Chino de Laca Dorada con Escena de las “Cien Caras”, Dinastía Qing, 1830–1839
En Christie’s París, otro abanico con decoración comparable alcanzó €11 000.
Durante el siglo XIX, los relatos románticos y teatrales presentaban el abanico como símbolo de deseo y de identidad femenina. ¿Sabía que en la ópera de Pekín, un gesto con el abanico podía representar la llegada del amor, la pérdida o la espera?
Medidas: altura 5,08 cm | Anchura 43,18 cm | Profundidad 31,75 cm.
Abanico Chino de Laca Dorada | Escena de las “Cien Caras” | Dinastía Qing, 1830–1839
Este abanico chino del siglo XIX, tallado y pintado a mano con laca dorada, representa una de las obras más refinadas del arte decorativo de la dinastía Qing.
La escena, conocida como la de las “Cien Caras” (百子图, Bǎi zǐ tú), muestra una multitud de personajes en miniatura, símbolo de prosperidad y continuidad familiar. Cada figura, pintada con detalle sobre fondo oscuro, narra un fragmento de la vida cortesana, uniendo teatro, música y danza en un paisaje palaciego. El abanico conserva su estuche de madera original tallada y soporte ornamentado. Piezas concebidas como parte del conjunto, lo que refuerza su rareza.
La simbología de las “Cien Caras”: Deseo visual de prosperidad
El motivo de las “Cien Caras” tiene raíces antiguas y celebra la fertilidad, la abundancia y el linaje.
En la China imperial, esta imagen era un deseo visual de prosperidad, especialmente para las familias nobles. Cada rostro se pintaba distinto, con expresiones que aludían a emociones humanas: alegría, serenidad, orgullo. En los talleres de Cantón y Pekín del siglo XIX, los artesanos empleaban pinceles de pelo de ardilla para delinear cada trazo de oro y negro sobre la laca endurecida.
La técnica de laca dorada implicaba aplicar sucesivas capas de resina natural, pulidas hasta el brillo perfecto, sobre las cuales se doraban los relieves. Este proceso podía extenderse semanas y exigía gran precisión.
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El lenguaje del abanico en la cultura china
El abanico (扇, shàn) en China fue un objeto de comunicación silenciosa y un símbolo de estatus. En el siglo XIX existían varios tipos según el rango social: Los abanicos de plumas o marfil eran exclusivos de la corte. Los de seda o papel lacado eran usados por la nobleza y los literatos. Y los de bambú o madera sencilla acompañaban a comerciantes o actores.
Durante la dinastía Qing, tanto hombres como mujeres portaban abanicos, aunque sus funciones diferían. En la corte, las damas los utilizaban en ceremonias y festividades, como el Festival del Medio Otoño. Mientras que los eruditos y funcionarios los empleaban como símbolo de refinamiento intelectual. Algunos poetas escribían versos en los pliegues del abanico, borrables con vapor o agua.
Ceremonia, elegancia y mensaje oculto
Los abanicos lacados como este se usaban en rituales familiares, banquetes imperiales y ofrendas de cumpleaños a altos funcionarios. Eran también regalos diplomáticos, pues representaban longevidad, sabiduría y belleza. El dorado se asociaba con el poder imperial, el negro con la introspección y el rojo —frecuente en los estuches— con la felicidad.
El abanico era también un instrumento de lenguaje no verbal: un ligero movimiento podía expresar coquetería, rechazo o atención. En los dramas cortesanos, las heroínas lo usaban para comunicar sentimientos prohibidos.
Valor artístico y mercado actual
Los abanicos de laca dorada con escena de las “Cien Caras” son altamente valorados por coleccionistas.
En 2024, una pieza similar fue subastada en Sotheby’s Hong Kong por HK$120 000 (≈ US$15 400), un 42 % por encima de su estimación. En Christie’s París, otro abanico con decoración comparable alcanzó €11 000. Su rareza radica en la conservación del conjunto completo —abanico, caja y soporte—, ya que muchos se separaron o perdieron con el tiempo.
En el mercado occidental, estas piezas atraen tanto a coleccionistas de arte oriental como de decoración historicista, donde el gusto por la chinoiserie sigue creciendo.
En Japón, los abanicos Qing con motivos de cien figuras experimentan una revalorización del 30 % en los últimos cinco años, debido a su relación con el teatro tradicional y las escenas de vida cortesana.
El abanico en la literatura y el arte
El abanico ha sido protagonista en la poesía y la novela china desde la antigüedad. En la célebre obra Sueño del Pabellón Rojo (紅樓夢, Hónglóu mèng, siglo XVIII), las jóvenes de la familia Jia utilizan abanicos decorados con escenas mitológicas, como espejo de sus emociones. El poeta Su Shi (1037–1101) ya lo había descrito como “la nube que refresca el alma”.
Durante el siglo XIX, los relatos románticos y teatrales presentaban el abanico como símbolo de deseo y de identidad femenina. ¿Sabía que en la ópera de Pekín, un gesto con el abanico podía representar la llegada del amor, la pérdida o la espera?
Refinamiento y legado cultural
Este abanico Qing no era un simple accesorio, sino una obra de arte portátil que unía pintura, caligrafía y escultura. Su conservación en caja dorada se debe a que perteneció a una familia acomodada. Obtenido como obsequio de boda o una ofrenda imperial. Su esplendor dorado refleja el ideal confuciano de equilibrio entre belleza exterior y virtud interior.
Hoy, estas piezas evocan una época en la que el arte cotidiano expresaba la grandeza de una civilización milenaria.
Proverbio chino: “Un abanico en la mano, un poema en el alma.”Abanico Chino del Siglo XIX | Dinastía Qing | Pintado a Mano con Caras de Nácar

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