




Collar Lavalier Eduardiano con Diamantes y Perlas Naturales de 1910
Collar Lavalier Eduardiano con Diamantes y Perlas Naturales de 1910
Este collar tipo Lavalier, creado en 1910, representa uno de los diseños más sofisticados del periodo eduardiano. La pieza se compone de un colgante simétrico con 69 diamantes talla europea antigua, con un total de 2,6 quilates, y tres perlas naturales de agua dulce.
¿Sabía que este collar, con su forma de "nudo decorativo suspendido", se llama Lavalier por Louise de La Vallière? La amante de Luis XIV, que popularizó este diseño colgante en el siglo XVII.
Collar Lavalier Eduardiano con Diamantes y Perlas Naturales de 1910
Las perlas de este collar, de forma entre semibarroca y barroca, cuelgan en dos tiras móviles que oscilan con el movimiento del cuerpo.
El motivo floral central aporta equilibrio visual, mientras que la montura en plata sobre oro rosado de 14 quilates refleja la técnica habitual de la joyería eduardiana de alta gama.
La cadena actual, fina y funcional, se realizó posteriormente en oro blanco de 18 quilates siguiendo el estilo original.
Lujo contenido, precisión geométrica
El estilo eduardiano, que se desarrolló entre 1901 y 1914, dio prioridad a la ligereza, la simetría y el uso sutil de los materiales nobles. Las joyas buscaban adaptarse a los nuevos tejidos vaporosos de la moda de Charles Frederick Worth y Paul Poiret.
¿Sabía que este collar, con su forma de "nudo decorativo suspendido", se llama Lavalier por Louise de La Vallière? La amante de Luis XIV, que popularizó este diseño colgante en el siglo XVII
Sin embargo, su verdadera consagración tuvo lugar entre 1905 y 1915, cuando las mujeres de la aristocracia y la alta burguesía europea lo adoptaron como símbolo de elegancia refinada y no ostentosa.
Historias ocultas en joyas móviles
Los collares Lavalier eran muy valorados por su dinamismo. Al moverse con el cuerpo, creaban destellos de luz y fluidez. Esta propiedad los convirtió en piezas favoritas para las cenas de gala y los retratos de estudio. En 1912, la actriz Lily Elsie llevó uno similar en su aparición en The Merry Widow, producida en Londres. Su retrato con un collar de diamantes suspendido contribuyó a relanzar el diseño en la joyería de sociedad. Más tarde, en 1914, la princesa Victoria Luisa de Prusia recibió un Lavalier de diamantes y perlas como regalo de bodas del káiser Guillermo II. La pieza formó parte de la colección Hohenzollern hasta 1945.
Robos, secretos y un hallazgo inesperado
En 1925, en un caso poco conocido, se denunció el robo de un collar Lavalier eduardiano durante un baile de máscaras en Baden-Baden
La joya reapareció treinta años después en una subasta discreta de Múnich bajo un nombre falso. El experto en joyería Hans-Jürgen Neumann confirmó su autenticidad gracias al engaste artesanal y a una perla blanca irregular con una pequeña imperfección que aparecía descrita en el catálogo original. Esta historia ilustra cómo estas piezas, aunque discretas, se convirtieron en testigos de tramas personales, herencias perdidas y colecciones ocultas.
Datos que pocos conocen
Durante los años 1910–1914, varios joyeros alemanes especializados en piezas de este estilo, como Theodor Fahrner o Pforzheim Gebrüder Deyhle, desarrollaron técnicas para engastar diamantes en platino sobre oro con herramientas manuales. Muchos de sus talleres fueron desmantelados tras la Primera Guerra Mundial. Hoy, las piezas que sobreviven son escasas y muy valoradas por los coleccionistas, sobre todo cuando incluyen perlas naturales sin tratamiento y engastes en plata sobre oro rosado, como en este caso.
Este collar destaca por su diseño técnico, equilibrio visual y resonancia cultural.
Collar Perla Agua Salada y Rubí Eduardiano | Belle Époque, 1900
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