





Jarra lechera Inglesa con Doble Asa del Siglo XIX
Jarra lechera Inglesa con Doble Asa del Siglo XIX
Velvet Art Ceramic: "El Destino de lo Inesperado"
Esta jarra no fue fabricada en serie ni en grandes alfarerías urbanas como Stoke-on-Trent, sino en talleres rurales de Gloucestershire u Oxfordshire, donde el barro local se trabajaba con técnicas ancestrales.
Sabía que... En algunas granjas se colocaban cuerdas o ganchos en las vigas para mantenerla fuera del alcance de roedores.
Jarra lechera Inglesa con Doble Asa del Siglo XIX
Testimonio auténtico de la artesanía rural inglesa
Esta jarra lechera del siglo XIX, hecha a mano en terracota esmaltada, representa una muestra excepcional del arte cerámico campesino británico. Su doble asa robusta, su volumen generoso y su forma cilíndrica abombada nos remiten a los rituales diarios de la vida rural inglesa. Cuando la leche se recogía aún directamente del ordeño.
Originaria de los Cotswolds, esta pieza fue adquirida a un antiguo quesero tradicional. Lo que le confiere un valor añadido como objeto funcional y etnográfico. Su superficie presenta un esmalte vidriado parcial, con zonas desgastadas que muestran la terracota base, y marcas de uso que evidencian años de manipulación, clima y práctica. No es solo una jarra, sino un fragmento palpable del patrimonio doméstico británico.
¿Qué hace especial a esta jarra?
Lo que distingue a esta jarra es su tamaño y su doble asa. Las jarras de leche tradicionales solían tener un solo asa y ser más pequeñas, destinadas a usos individuales o domésticos. Esta, en cambio, estaba pensada para trasvasar grandes cantidades de leche, tal vez para preparar queso o mantequilla.
Su doble asa no es decorativa, sino utilitaria: permitía levantar el peso del contenido con ambas manos o pasarlo entre dos personas
Además, su acabado sin decoración explícita la diferencia de las piezas victorianas industriales. Esta jarra no fue fabricada en serie ni en grandes alfarerías urbanas como Stoke-on-Trent, sino en talleres rurales de Gloucestershire u Oxfordshire, donde el barro local se trabajaba con técnicas ancestrales.
¿Qué caracteriza la cerámica rural inglesa del siglo XIX?
La cerámica utilitaria inglesa del siglo XIX se diferenciaba según la región. En los Cotswolds, la arcilla tenía un tono rojizo y se cocía a baja temperatura. En Yorkshire, por el contrario, se usaban greses grises más resistentes al ácido de la leche. Y en Devon y Cornwall, era común el uso de deslizantes blancos sobre terracota oscura, dando un efecto jaspeado.
Las piezas del sur y del oeste, como esta, solían priorizar la funcionalidad sobre la ornamentación. El barniz era a base de plomo o cenizas vegetales, lo que daba un brillo suave, amarillento o ámbar. El resultado eran objetos sobrios, bellos en su sencillez, profundamente ligados a la tierra y al oficio.
¿Era habitual encontrar estas piezas en contextos domésticos?
En efecto, cada granja o quesería contaba con al menos una jarra de estas dimensiones. No eran objetos de lujo, sino de necesidad. Pero precisamente por su uso intensivo, pocas han llegado hasta nosotros en buen estado. Esta jarra, aunque muestra pérdida en el esmalte y pequeños desperfectos, conserva su integridad estructural y toda su fuerza expresiva.
Lo curioso es que muchas de estas jarras, al quedar obsoletas con la llegada del aluminio y el vidrio a principios del siglo XX, fueron enterradas, reutilizadas como macetas o incluso como bebederos para animales
Hoy, su presencia en colecciones especializadas o interiores rústicos contemporáneos las convierte en piezas decorativas con una fuerte carga histórica.
¿Qué secretos esconde esta pieza?
La base muestra señales de cocción desigual, lo que indica que fue cocida en horno de leña, probablemente en una disposición vertical sin soporte giratorio. Esto generaba irregularidades que hoy apreciamos como huellas del proceso manual.
Otro dato poco conocido es que el doble asa permitía colgar la jarra en establos o despensas, evitando que quedara a ras del suelo.
Sabía que... En algunas granjas se colocaban cuerdas o ganchos en las vigas para mantenerla fuera del alcance de roedores
Su tamaño, poco habitual, también sugiere fue utilizada durante ferias o mercados, donde los queseros llevaban muestras o almacenaban leche para venta directa.
Jarrón de Loza Italiana del siglo XVIII
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