




Tocador de Viaje para Caballero | Francia, 1890
Tocador de Viaje para Caballero | Francia, 1890
Napoleón III también impulsó el uso de objetos personales ornamentales durante sus campañas y viajes. El tocador dejó de ser exclusivo de reyes para convertirse en símbolo de una nueva élite urbana.
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Un tocador original de este tipo, completo, en buen estado y con piezas originales, suele alcanzar entre 4.000 y 12.000 euros en casas de subasta especializadas en antigüedades francesas.
¿Qué es un tocador de viaje y por qué era indispensable?
Este antiguo tocador o nécessaire de voyage de caballero, fabricado en Francia hacia 1860, representa una pieza esencial del equipaje masculino en el siglo XIX.
El tocador está fabricado en nogal, con interior forrado en terciopelo rojo. Además, alberga frascos originales de cristal y cajas chapadas en plata. Tiene un compartimento secreto accionado por resorte, al que se accede mediante una palanca discreta. Estas cajas permitían transportar objetos personales, aseo, joyas o documentos con elegancia y seguridad.
¿Quién usaba este tipo de tocador?
Lo empleaban caballeros de clase alta, nobles, oficiales o diplomáticos que viajaban frecuentemente. También artistas y escritores adinerados lo incluían en sus pertenencias.
El tocador mostraba buen gusto, estatus y atención al cuidado personal. En vagones de tren, carruajes y barcos, era tan necesario como el propio vestuario
¿Quién popularizó los tocadores de este tipo?
El estilo Luis Felipe, vigente entre 1830 y 1848, marcó una transición entre lo regio y lo burgués. Bajo su influencia, la marquetería y el diseño de muebles portátiles se refinó.
Napoleón III también impulsó el uso de objetos personales ornamentales durante sus campañas y viajes. El tocador dejó de ser exclusivo de reyes para convertirse en símbolo de una nueva élite urbana.
Maderas nobles, frascos tallados y compartimentos secretos
Existían diferencias entre los neceseres de caballero en esta época. Los tocadores de nobles y burgueses incluían maderas nobles, frascos tallados y compartimentos secretos. Los de clases medias eran más austeros, en madera simple, sin plata ni terciopelo.
La personalización, los escudos grabados y los mecanismos ocultos se reservaban para los clientes más exclusivos
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¿Sabía que aparecen en el cine?
Sí, en películas como Barry Lyndon (1975), Anna Karenina (2012) o The Age of Innocence (1993) se muestran tocadores de viaje en escenas de preparación personal o viajes. Aparecen como parte de la ambientación histórica y del ritual de la vida cotidiana de la élite del siglo XIX.
¿Para ocultar secretos de viaje?
Muchos tocadores incluían compartimentos para cuchillas, plumas y esencias personales con receta. Y algunos ocultaban cartas o compartimentos con dobles fondos para dinero en efectivo. Además, el terciopelo rojo no era solo estético: protegía los frascos de golpes durante el transporte. Otro curioso es que, las casas especializadas en París ofrecían estos tocadores con certificados de discreción para ocultar secretos de viaje.
Esencia de opio y perfumes orientales
Se dice que el poeta Charles Baudelaire poseía un nécessaire con frascos de cristal tallado, donde guardaba esencia de opio y perfumes orientales. Durante sus viajes, usaba su tocador como escritorio improvisado, escribiendo sobre su superficie de nogal.
Valor en el mercado actual
Un tocador original de este tipo, completo, en buen estado y con piezas originales, suele alcanzar entre 4.000 y 12.000 euros en casas de subasta especializadas en antigüedades francesas.
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